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La basura electrónica: un problema o una oportunidad

¿Cuántos ordenadores, tablets o móviles has tenido a lo largo de tu vida?

Si respondes a esa pregunta, aunque sea a grosso modo, te darás cuenta del impacto generado en el planeta por la basura electrónica o tecnológica. 

Ese tipo de basura es el que está compuesto por todos los dispositivos alimentados con energía eléctrica y que, cuando dejan de funcionar, se vuelven inservibles y pasan a ser considerados como RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos). Es decir, frigoríficos, congeladores, lavadoras, planchas, lámparas LED, televisores, monitores y pantallas, ordenadores, tabletas y móviles…

Es decir, miles y miles de dispositivos con una vida útil cada vez más corta, que están presentes en casi todos los hogares del mundo, muchas veces multiplicados por tantas personas como habitan en esos hogares. 

Esa basura tecnológica o e-waste, debe ser gestionada urgentemente para que no ponga (aún más) en peligro, el medio ambiente, ya que pueden contener sustancias peligrosas, como el cadmio, mercurio, plomo, arsénico, fósforo y gases que agotan la capa de ozono o que afectan al calentamiento global y que pueden ser perjudiciales para la salud humana si, una vez que se convierten en residuos, los aparatos no se gestionen y se tratan adecuadamente.

Actualmente, ya estamos generando 50 millones de toneladas de basura electrónica en el mundo y solo un 20% de estos residuos se recicla. De seguir con esta tendencia, la previsión para el 2050 es que pueden alcanzarse los 120 millones de toneladas de chatarra electrónica. Una cifra insostenible y catastrófica para el planeta. 

España, uno de los países que más basura electrónica genera. 

A pesar de haber mejorado su recolección de RAEE gracias a la introducción del Real Decreto 110/2015 para coordinar la recolección con los objetivos de la Directiva de la UE y la Oficina de Coordinación de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (OfiRAEE), nuestro país es uno de los que más basura electrónica genera, con más de 960.000 toneladas métricas en 2020. 

Gran parte de este material va a parar a países del Tercer Mundo, donde terminan constituyendo un importante foco de contaminación.

Los principales problemas son la falta de recolección business-to-business, las exportaciones para reutilizar materiales y los materiales reciclables perdidos en contenedores y también la falta de concienciación de los ciudadanos en materia de desechos.

Los residuos electrónicos y sus elementos peligrosos se encuentran al alcance de la mano y su mala gestión puede originar problemas. Por eso los usuarios tenemos una parte de responsabilidad.

¿Qué hacer ante este panorama?

Revertir el modelo de producción y consumo para reducir la cantidad de desechos electrónicos es una tarea urgente e inaplazable.

Existen varias medidas a tomar para lograrlo: 

El consumo responsable es capaz de alargar la vida útil de los dispositivos y de frenar el crecimiento de estos residuos. 

Y, de nuevo, las tres Erres: 

Reducir

Si cada vez consumimos más aparatos y los sustituimos con mayor rapidez, está claro que debemos cambiar esa tendencia. De nosotros, los usuarios, depende comprar menos y mejor y no dejarnos llevar por las estrategias de marketing y la fiebre y las modas consumistas. Poner más conciencia en aquello que compramos y a quién se lo compramos. 

También los fabricantes, cada vez más, deben apostar por el ecodiseño, y los modelos de productos hechos con materiales reciclados o reciclables. 

Reciclar

Cuando un producto ya no funciona y no puede ser utilizado por alguien cercano, se debe optar por el reciclaje. Una alternativa para el consumidor es entregar el aparato viejo en el establecimiento donde compra el nuevo o a alguna empresa que se dedique al reacondicionamiento electrónico.

Reutilizar

Cuando el sistema de gestión del reciclaje es insuficiente, la alternativa más eficiente es la reutilización. 

Los expertos recomiendan que amigos o familiares hereden los aparatos que todavía funcionan, o que se oferten en el mercado de segunda mano. También existe la posibilidad de donar el producto a una ONG especializada. 

Ahí es donde entramos nosotros. Donalo.org que, junto con otras organizaciones, trabajamos para conseguir que la red entre donantes y receptores sea cada vez mayor, y aumente el número de equipos reacondicionados y listos para su reutilización, además de reportar la cadena de custodia, calcular el impacto social (horas de uso ampliadas) y el impacto ambiental de todos ellos. 

El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12 de la ONU, indica la necesidad de «garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles». Referido a los residuos electrónicos, esto supone lograr una gestión ecológicamente racional durante su ciclo de vida, además de reducir la liberación de tóxicos a la atmósfera, el agua y el suelo para minimizar sus efectos negativos en la salud y el medio ambiente.