Por qué adherirse a un programa de donación de ordenadores

Los ordenadores que se reutilizan no son del último grito, pero sí que pueden servirnos durante mucho más tiempo; en no pocas ocasiones a nosotros mismos y, en todas, a alguna otra persona que tenga suficiente con un requerimiento de funcionalidades menores. Bien, podrían ser útiles en caso de que no los hayan programado para estropearse al cabo de un cierto tiempo de funcionar, lo que se denomina la obsolescencia programada.

Para cualquier empresa o administración pública es ventajoso poder dirigir los ordenadores que quiere tirar a circuitos preparados para la reutilización y donación posterior, como los que detallamos en este artículo: ‘Donar ordenadores a través de la economía circular: el circuito Pangea’

Si estos circuitos no existieran, e igualmente las empresas optasen por la posibilidad de reutilizar sus ordenadores implicaría entrar en procesos burocráticamente complejos. El sistema garantiza que, cuando se acabe definitivamente la vida útil de los aparatos, irán a parar a una planta de reciclaje.

Menos manufactura

En este artículo podemos ver como la renovación de equipos provoca muchas más emisiones de gases de efecto invernadero que seguir usando los que ya tenemos, aunque sean menos eficientes energéticamente.

Además, los minerales necesarios son un recurso natural que empieza a escasear, cuyo acceso origina graves conflictos armados. En la República Democrática del Congo y otros países vecinos, hace décadas que hay guerras o guerrillas alrededor de la extracción del coltán, un mineral indispensable para determinados componentes electrónicos (de él extraemos tántalo, que se utiliza para fabricar condensadores muy pequeños y, de este modo, pueden miniaturizarse los aparatos y las baterías, que gracias al tántalo también pueden tener más autonomía). 

Menos fractura digital

Porque los aparatos se donan gratuitamente o a cambio de un precio inclusivo que, de media, es 50 euros inferior al precio del mercado de segunda mano. De esta manera, colectivos desfavorecidos tienen más facilidades para acceder a estos equipos tan “imprescindibles” en el mundo actual.

Más empleo

Desde la donación de un equipo hasta su entrega al receptor final es necesario realizar toda una serie de tareas: recogerlo, ponerlo a punto (borrar la información del antiguo usuario, repararlo, puede que substituir alguno de sus componentes, o a lo mejor instalar software libre), incorporarlo al sistema de gestión (inventario, trazabilidad, licencia, garantía de reciclaje final) y transportarlo. Todo esto son puestos de trabajo. En este artículo te detallamos más a fondo este punto: ‘Cómo la economía circular contribuye a generar empleo’

Más economía local

Las personas que ocuparan estos puestos van a trabajar en entidades locales, que podríamos decir que desde el punto de vista del receptor final son los “proveedores” del aparato, y coordinadas para ayudarse entre sí.

Como contrapartida, comprando un aparato de segunda mano en las grandes plataformas en línea, o uno de nuevo, se da negocio a la economía global y a grandes multinacionales.

Más economía social y solidaria

Entre estas entidades proveedoras encontramos empresas de inserción de personas en riesgo de exclusión (expresos, inmigrantes, discapacitados…) y ONG de cooperación. También cooperativas de trabajo y de consumidores, y programas de prácticas para estudiantes de informática.

Además, eReuse es un proyecto de Pangea, una entidad sin ánimo de lucro que, además de ser un servidor de internet ético y solidario (que aloja por ejemplo la revista Opcions que estás leyendo), promueve el uso estratégico de las redes de comunicación y las tecnologías de la información para la justicia social.

Más economía sostenible

El Circuito Pangea, que redistribuye equipos entre las entidades de la red, permite que todas estas entidades tengan una entrada de ordenadores más estable. La redistribución es importante porque hay donantes masivos, como universidades o empresas, que, desafortunadamente, suelen renovar parte del parque de ordenadores solo porque los equipos están fuera de garantía y su periodo de amortización ha expirado (que es de cinco años, según se explica en las escuelas de contabilidad).

Por eso interesa gastar una partida presupuestaria, ya sea por motivos fiscales o por la mera voluntad de alimentar la espiral de producción y consumo. En general, las entidades que participan en eReuse no pueden asumir volúmenes tan importantes de máquinas, pero sí una parte. El Circuito Pangea reparte el volumen entre las diferentes entidades, a la vez que es un interlocutor único para el donante.

Además, la redistribución también permite ajustar dinámicamente la escala de las actividades de restauración y distribución de dispositivos para optimizar sus costes. Esta redistribución no está exenta de retos, ya que entre las entidades de la red algunas tienen actividad económica “propiamente dicha” (compra, venda, plantilla) y otras trabajan de manera exclusivamente voluntaria y no pueden retribuir servicios (por ejemplo, transporte de ordenadores) con dinero. Se están buscando fórmulas para refinar la operación colectiva entre estos diferentes tipos de entidades.

Por otra parte, para los ordenadores que serán vendidos al receptor final se calcula un precio que, además de ser inclusivo, retribuye las tareas de preparación para la reutilización con tal de que sean más viables económicamente.

Más solidaridad, participación y cooperación

Por una parte, porque el Circuito Pangea constituye una plataforma de propiedad colectiva que tendrá que ser gestionada, desarrollada y mantenida por las entidades, trabajadores y comunidades que participan de ella, y se está trabajando para que la ciudadanía también tenga un papel. Es decir, está gobernada por quién depende más de ella, siguiendo el modelo de “plataforma cooperativa”. Debe gobernarse de manera abierta y democrática, es de adhesión voluntaria, y tiene que seguir principios de economía social, circular y solidaria, así como unas reglas de gestión para preservar los bienes comunes que se dirigen hacia la reutilización.

Y por otra parte, porque todo el software está hecho en código abierto y gratuito, de manera que puede utilizarlo cualquier otro colectivo que quiera montar un sistema de reutilización, ya sea de equipos electrónicos o de otros bienes de consumo

El Circuito Pangea empezó a funcionar en noviembre de 2016, y en este año escaso ha facilitado la reutilización de un millar de aparatos que han generado unos 50.000 euros para sostener el proyecto, y los receptores se han podido ahorrar otros 50.000 euros para obtener los ordenadores que necesitaban.

El proyecto eReuse es uno de los casos prácticos mediante los cuales se nos explica el qué y el porqué de la economía circular en este artículo: Motivos económicos para impulsar una economía circular.