¿Qué es el Sistema de Depósito, devolución y retorno de envases?

En España, como en el resto de países europeos, la generación de residuos empieza a crecer desde los años 80, y de un tiempo hacia aquí de manera exponencial, tanto en volumen como en peso. Una de las causas principales es la aparición del envase y el embalaje de un solo uso.

Con su aparición, tanto la logística de la recogida municipal como su coste crecen en la medida que lo hacen los envases. El impacto ambiental también crece por diversas razones: consumo acelerado de recursos naturales, características de los materiales del envase y las consecuencias ambientales de su “eliminación”, los derivados del transporte y el agotamiento rápido de la capacidad de los vertederos.

En España el sistema de gestión de envases más extendido es el Sistema Integral de Gestión de Envases y Residuos de Envases (SIG), sistema que la Ley de Envases y Residuos de Envases (LERE) considera particular y condicionado al visto bueno de la Administración del Estado y a un acuerdo entre los productores-envasadores y la Administración autonómica y local) para establecer un sistema que cumpla los porcentajes de recuperación marcados por la Ley. Fruto del acuerdo se crea ECOEMBES y ECOVIDRIO.

Definición del SDDR

Frente a la situación actualRetorna (organización sin ánimo de lucro que ha impulsado esta iniciativa formada por la industria del reciclado, ONG ambientales, sindicatos y asociaciones de consumidores) propone el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), comunmente conocido como Sistema de Retorno de envases. Este sistema, complementario a los SIG, ya funciona en otras regiones del mundo con gran éxito.

SDDR es la abreviatura de Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases. Cuando desglosamos las siglas del acrónimo, nos encontramos con el siguiente significado en la web de Retorna:  :

  • Depósito: hace referencia al valor económico asociado a cada envase. Su propósito es convertirse en un incentivo para que sea devuelto a la cadena de producción en las mejores condiciones (facilitar de esta manera su reciclado) y que esa cantidad no suponga un impuesto o un coste extra para el ciudadano, sino un adelanto.
  • Devolución: significa que la cantidad que el consumidor ha adelantado le será reembolsada en su totalidad cuando el envase haya sido entregado de nuevo en el comercio.
  • Retorno: el envase volverá a la cadena de producción como materia prima en condiciones de convertirse en cualquier nuevo producto. De esta manera el ciclo se cierra y no hay residuos, sino recursos. Esto sería el sistema de retorno de envases.

De esta manera, en principio el SDDR se presenta como un sistema que contemplaría la gestión de solamente envases de bebidas y que funcionaría de forma paralela a los SIG (Sistemas Integrados de Gestión de reciclaje).

Sin embargo, envases como las latas de conservas, los envases de productos lácteos, de licores y de vinos, las bandejas de plásticos…etc seguirían siendo gestionados por los SIG actuales.

Experiencias de éxito del SDDR

Tras años de experiencia, el Sistema de Retorno de envases ha demostrado unos resultados excelentes en las regiones donde está implantado. Los países escandinavos tienen cifras de recuperación entre el 80 y el 95%. En Alemania, se ha alcanzado el 98.5% de éxito.

 

Ya son más de 40 regiones del mundo donde se aplica el Sistema de Retorno, y media docena más están estudiando su implantación. En aquellos donde ya hay años de experiencia, todos los agentes implicados están satisfechos con la iniciativa, y se han superado las reticencias iniciales. 

Ventajas y desventajas que conlleva el SDDR 

Para empezar, todos los sistemas pueden funcionar (si se ejecutan con confianza y transparencia) y ser complementarios, y no por ello más costosos. Por este motivo el debate no es sobre si es mejor el SIG que el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases, sino que debería buscar la solución a cómo podemos conseguir eliminar el 100% de los residuos.

Actualmente aunque las empresas declaren los envases que ponen en el mercado, paguen por ello, recuperen la máxima cantidad posible y el uso de Puntos Verdes esté frenando un poco las consecuencias de las actuales circunstancias, se sigue sin acabar de subsanar los daños. Sencillamente todo esto no es suficiente porque no se recicla el 100% de los desechos. De hecho, el año pasado se marcó como meta conseguir en 2020 la recuperación del 80% de los envases.

Por esa razón, lograr hacer algo más es una posibilidad que se está sospesando en la búsqueda de métodos complementarios que incluyan más obligación y concienciación por parte de los comercios, de las empresas y del consumidor.

En principio, con el doble modelo se pueden recoger más botellas y envases. Sin embargo, el problema puede llegar por el coste que genera la adquisición de máquinas especializadas según el tipo de envase (y que, a su vez, puede suponer un coste medioambiental con su fabricación, transporte y su funcionamiento).

Existe un esfuerzo económico para implantar el sistema SDDR en los pequeños y medianos comercios y, en el caso que no puedan, tendrían que encargarse de gestionar todo el proceso de recogida, almacenamiento y transporte. De aquí las reticencias de empresarios a su implantación.

Por otro lado, para una empresa puede conllevar ciertos beneficios operativos al ahorrar en el tratamiento de residuos. Teniendo más limpieza y más orden a la hora de tratarlos.

¿Cuál es el verdadero problema del sistema SDDR?

La conclusión que podemos extraer de todo esto es que la falta de conciencia entre la población y la escasa responsabilidad personal que se tiene están provocando un aumento constante de residuos.

Para luchar contra esta situación hay que producir menos residuos, reducir la huella ecológica a nivel personal e industrial y gestionar de la mejor manera posible el residuo que se produce.

Lo que está claro es que como trasfondo podemos encontrar una falta de concienciación latente dentro de la población respecto a este tema. Algo que debemos cambiar y mejorar como ciudadanos del mundo, haciéndonos responsables de las consecuencias de nuestros actos e implicándonos y tomando conciencia del impacto de nuestras acciones en el medio ambiente.