Apple, Google y otras grandes tecnológicas, acusadas de abusos a niños en minas de cobalto

International Rights Advocates (IRA) una organización no gubernamental dedicada a la defensa de los Derechos Humanos, presentó el pasado 15 de diciembre en un tribunal de Washington una demanda colectiva contra Apple, Microsoft, Tesla, Google y la empresa matriz de Dell, acusándolas de la muerte de niños en las minas de cobalto de la República Democrática del Congo.

La denuncia es una acción colectiva en nombre de 14 víctimas no identificadas, familiares de niños muertos en el colapso de túneles o paredes, o niños mutilados en las mismas circunstancias.

Los demandantes solicitan una compensación por las muertes y lesiones de niños en las minas de cobalto de la República Democrática del Congo. Según la asociación, los fallecimientos se produjeron en los túneles de extracción o por el derrumbe de las paredes de las minas.

La República Democrática del Congo produce el 60% del suministro mundial de cobalto. Este mineral es crucial para la fabricación de baterías de teléfonos móviles y vehículos eléctricos. La RDC posee los depósitos de cobalto más grandes del mundo, un elemento esencial de la batería recargable de iones de litio en productos fabricados por todas las compañías tecnológicas y de automóviles eléctricos.

El auge tecnológico ha provocado una explosión en la demanda de cobalto, pero el cobalto se extrae en la República Democrática del Congo en condiciones extremadamente peligrosas por niños a los que se les paga un dólar o dos al día.

La extracción ha estado durante años en el punto de mira de la comunidad internacional que ve el proceso plagado de irregularidades, abuso de los derechos humanos, minería ilegal y corrupción. Unicef estima que hay aproximadamente 40.000 niños trabajando en minas en el sur de la República Democrática del Congo.

Los demandantes denuncian trabajo infantil forzado en violación de la Ley de Reautorización de Protección de Víctimas de Tráfico (Trafficking Victims Protection Reauthorization Act (“TVPRA”).

Los demandantes también reclaman la violación del derecho de enriquecimiento injusto, supervisión negligente y angustia emocional. El equipo de investigación de los demandantes continúa investigando otras compañías tecnológicas y de automóviles y espera sumar compañías adicionales a la demanda.

Según la denuncia, las empresas acusadas son plenamente conscientes de las condiciones en que se extrae el cobalto. International Rights Advocates argumenta que las empresas no lograron regular sus cadenas de suministro y, en cambio, se beneficiaron de la explotación.

Mineral esencial

El mineral es un componente clave de las baterías de ion de litio que alimentan a los dispositivos electrónicos, como computadoras o smartphones, y autos eléctricos. También se puede encontrar en motores de aviones, cohetes, centrales nucleares, turbinas, herramientas de corte, incluso prótesis artificiales de cadera.

Es un mineral esencial de la vida moderna. Combinándolo con otros metales produce aleaciones que son extremadamente resistentes y estables bajo temperaturas extremas o ante elementos corrosivos.

Desde 2016 hasta 2018, el precio del cobalto se disparó pasando de alrededor de 26.000 dólares por tonelada a más de 90.000, aunque en 2019 los precios volvieron a caer con fuerza. Además, la Unión Europea y Estados Unidos han etiquetado al cobalto como una materia prima clave.

Un dólar o dos al día

El cobalto se extrae en condiciones extremadamente peligrosas– por los niños a los que se les paga un dólar o dos al día”, dice la demanda. Este proceso de extracción sirve “para suministrar cobalto a los dispositivos fabricados por algunas de las empresas más ricas del mundo“, añade.

Otras compañías que figuran en la demanda son el fabricante de computadoras Dell y dos compañías mineras, Zhejiang Huayou Cobalt y Glencore, propietarias de los campos donde las familias congoleñas alegan que sus hijos trabajaban.

Las 14 familias congoleñas quieren que las compañías los compensen por trabajo forzado, angustia emocional y negligencia en la supervisión de la cadena de producción.

En una respuesta al Telegraph recogida por la cadena BBC, Microsoft dijo que estaba comprometido con la compra responsable de minerales y que siempre investiga cualquier violación por parte de sus proveedores y toma medidas.

Esta denuncia, debe ser el comienzo del fin de la impunidad para aquellos que se han beneficiado económicamente del trabajo infantil en la industria minera de la RDC. Los niños de la RDC también tienen el derecho inherente e inalienable de ser protegidos de la explotación económica.