Las 5 R del movimiento Zero Waste

¿Es posible conseguir un mundo sin residuos? Según el movimiento zero waste (cero residuos), sí; y lo es gracias a sus 5 erres: rechazar (lo que no necesitamos), reducir, reutilizar, reciclar y rot (compostar los residuos orgánicos)

¿Cuánta cantidad de plástico podemos desechar cada día? Si pensamos en cada una de de nuestras acciones y compras, la respuesta es muy clara: mucho, ¡muchísimo!, lo cual tiene un impacto muy negativo para el planeta.

De hecho, cada vez son más los productos que, sin necesitarlo, vienen envueltos en plástico. Sigue leyendo para conocer más acerca de cómo el movimiento zero waste combate con este fenómeno y cómo se está convirtiendo en tendencia.

Origen y objetivos del movimiento

El origen del zero waste es incierto, pues son muchos los pasos que llevaron a establecer este movimiento como lo conocemos hoy en día.

Sin embargo, hay un nombre concreto que resuena como una de las mayores activistas del movimiento: Bea Johnson, que a través de su blog Zero Waste Home (que después se convirtió en un libro) da consejos acerca de cómo reducir, e incluso eliminar, la generación de residuos.

Según la autora, el movimiento zero waste se basa en 5 erres:

  • Rechazar: ¿necesito realmente esto que voy a comprar?, ¿quiero esa bolsa de plástico?, ¿voy a adquirir este producto de un solo uso? Es importante pararse a pensar un momento y rechazar aquello que no necesitamos o que implica el uso de plástico.
  • Reducir: de nuevo, la pregunta de si necesitamos un producto en concreto es muy necesaria. En este punto, la ropa de segunda mano, compartir objetos de uso (herramientas, por ejemplo) y dejar de consumir productos que no son útiles son puntos importantes.
  • Reutilizar: pensar en cómo darle una segunda vida a aquello que creemos desechable.
  • Reciclar: sí, pero cada vez menos y basándonos siempre en los puntos anteriores.
  • Rot: se refiere al proceso de compostar los residuos orgánicos (restos de fruta y verdura), lo cual permite su descomposición y además beneficia a la Tierra.

Cada persona genera 1,2 kilos de basura al día, lo que supone entre 7000 y 10 000 millones de toneladas de residuos en todo el mundo. Y no solo hablamos de comida y plástico, sino que tiene que ver con un consumismo extremo basado en el usar y tirar constante: ropa, muebles, móviles, ordenadores, etc.

El movimiento zero waste pretende reducir los residuos y la basura que generamos para, de esta manera, reducir al máximo nuestro impacto ambiental. Asimismo, prioriza una forma de vivir más simple, sana, en armonía con la naturaleza y alejada de un consumo voraz. Por ello, contempla tres cambios a diferentes niveles:

  • Cambio personal: en el hogar, como un compromiso con uno mismo.
  • Cambio social: a nivel grupal, en el trabajo, las escuelas y los espacios comunitarios.
  • Cambio estructural: con el apoyo y facilidades por parte de las administraciones.

El zero waste en nuestro día a día

Más que un movimiento, el zero waste es casi una filosofía, un estilo de vida que pretende evitar al máximo la generación de residuos y apostar por una vida frugal, con no más de lo necesario y siempre con la vista puesta en el cuidado del medio ambiente. Es por ello que comienza en el hogar y en las pequeñas acciones individuales.

Aunque al principio puede costar, poniendo poco a poco en práctica las siguientes propuestas se puede llegar a conseguir (o estar cada vez más cerca de conseguirlo):

  • Usar bolsas de tela para la compra y rechazar siempre las de plástico.
  • Comprar a granel: fruta, verdura, legumbres, pasta, arroz, especias, frutos secos, etc. (para ello se pueden usar botes de cristal o pequeñas bolsas de tela), pero también: detergente, suavizante.
  • Simplificar los productos del hogar y usar ingredientes naturales como bicarbonato y vinagre.
  • Usar la copa menstrual y compresas de tela.
  • Hacer tus propios productos cosméticos (o comprarlos a empresas que apuesten por el zero waste): pasta de dientes, champú, gel, desodorante, crema hidratante, etc.
  • Usar bastoncillos y cepillos de dientes de madera.
  • Usar pañuelos y servilletas de tela.
  • Optar por un menaje de la cocina de aluminio y de mejor calidad (dura más).
  • Usar (y llevar siempre) una botella de aluminio, vidrio o bambú.
  • Cambiar el papel higiénico por pequeñas toallas de papel.
  • Adquirir ropa de segunda mano.
  • Reparar los electrodomésticos y aparatos electrónicos.
  • Preguntarte siempre, siempre: ¿realmente necesito esto que voy a comprar?

De hecho, si lo piensas, estas propuestas, a la larga, suponen un importante ahorro, como por ejemplo si dejas de comprar tampones y compresas cada mes.

El zero waste en las empresas

Después del hogar, el trabajo es el lugar donde pasamos más tiempo cada día, por lo que es importante que las empresas también se unan al movimiento zero waste y apuesten por materiales y productos sin plástico, además de ajustarse a las 5 erres.

Dependiendo del tipo de empresa, será más o menos complicado instaurar el zero waste, pero, por ejemplo, cada vez son más los restaurantes que optan por comprar los ingredientes a granel, e incluso algunos cuentan con su propia huerta. Las oficinas, en cambio, rechazan los productos de usar y tirar en cuanto a menaje (cubiertos, platos, vasos, etc.) y contactan con proveedores de materiales libres de plástico (bolígrafos, libretas, archivadores, etc.).

El movimiento zero waste está adquiriendo cada vez más relevancia, aunque lo cierto es que cuenta con más fuerza en el plano individual o familiar, es decir, en el hogar, por lo que aún queda trabajo que hacer con respecto a la parte social y estructural.

Fuente del artículo Ecovip